-Siempre existe un mañana.
-Eso no es cierto. En cuanto pisamos la línea que nos separa del día de hoy, las 0:00 a.m., el mañana se convierte en presente y hoy es pasado. El mañana jamás se alcanza, nadie llega a tocarlo. Por eso no existe, no sabemos si viviremos de nuevo una próxima madrugada.
Me miró como diciendo que estaba en lo cierto. Entonces me apartó el cabello de la cara y me acarició las mejillas con ternura, pero de forma vívida.
-Si no hay mañana... tendremos que hacer el amor hoy, ahora.